What Would You Risk for Your Freedom?

Here in the middle of Daniel Boone National Forest you’ll find some of the toughest terrain west of the Appalachian Mountains. Many of our ancestors crossed this stretch of wilderness in the early days of settlement. While not nearly as hostile as it was in those days, it’s still a savage place in many respects, teeming with snakes, mosquitoes and the occasional bobcat or bear.

Pushing my way through the forest, I arrive at a place called Murder Branch. The place is named for an incident that illustrates the reality of how dangerous life was for early American settlers. Suddenly the briar cuts on my legs seem petty as I read about the Indian raid that took place here in 1793. This act of terrorism resulted in the slaughter of eight settlers (mostly women and children) and several hostages who were either sold or forced to live with the Indians as the wives of their captors.

Such events were not rare. The possibility of this kind of violence was part of everyday life on the American continent. Moreover, sickness and starvation were always a threat to survival, yet all of these were acceptable risks in the minds of these early settlers. Regardless of these dangers, they knew that with land ownership came freedom, autonomy and economic prosperity: things that were unavailable to them elsewhere. Placing themselves at the mercy of God, they left their counterparts in Europe and the newly independent American colonies to seek new lives with minimal intervention from government and only the security which they could provide for themselves. In most instances this spirit of courage, faith and a willingness to provide their own security was enough.

Our predecessors understood that freedom does not come without great risk. When we consider the hardships these pioneer families endured to establish the America we live in today, we must ask ourselves an important question: What are we willing to risk to maintain our own freedom? I would argue that as a people we are guilty of accepting the erosion of our own autonomy and freedom as individuals for an illusion of security. The federal government and its prevalence in every aspect of our lives in the name of safety has itself become unsafe. As a result, our personal sovereignty is compromised.

Fear is the real enemy that we must first eliminate. The fear of harm at the hands of our enemies and the unwillingness to accept any risk has empowered a system that cannot be trusted. Next we must deactivate and dismantle that system civilly while democracy still functions, and non-violently, unless provoked by the sinister forces which would undoubtedly use any upheaval to seize more of our liberty.

It’s time that we earn our freedom once again and face the danger that is required for real liberty to exist. You see, we have been coddled and insulated from reality like fat, spoiled little children. We mistakenly believe that we are entitled to both freedom and a world without danger when in reality, no such world can exist in nature. It did not exist for our ancestors and any appearance of such security is a lie designed to gradually take our freedom and self-determination. Therefore, our expectations of total security are naïve and unreasonable. The more unreasonable our expectations for security become, the more our government will oblige us with unreasonable efforts to provide us the illusion of security. Study history and you will take note of how many fortresses and defensive structures were at some point also used as prisons. How long will we allow them to build our prison?

Liberty and justice for all!

¿Qué arriesgarías para la libertad?

Aquí en medio de Daniel Boone National Forest encontrará un poco del terreno más duro al Oeste de los Montes Apalaches. Muchos de nuestros antepasados cruzaron esta extensión del páramo en los primeros días de establecimiento. Aunque no es tan hostil como  en aquel tiempo, todavía es un lugar salvaje en muchos aspectos, y infestado de serpientes, mosquitos, osos y el gato montés.

Avanzando mi camino por el bosque, llego a un lugar llamado Rama de Asesinato. El lugar es llamado por un incidente que ilustra la realidad de la vida peligrosa para unos primeros pobladores americanos. Repentinamente los cortes de los brezos en mis piernas parecen mezquinos así como aprendo mas sobre la incursión India que tuvo lugar en 1793. Este acto de terrorismo dio lugar a la masacre de ocho colonos (en su mayoría mujeres y niños) y varios cautivos que fueron vendidos o forzados a vivir con los indios como las esposas de sus captores.

Tales acontecimientos no eran raras. La posibilidad de este tipo de violencia fue parte de la vida cotidiana en el continente americano. Además, la enfermedad y el hambre se amenazan la supervivencia. Sin embargo,  eran aceptables los riesgos en las mentes de estos primeros colonos. Independientemente de estos peligros, ellos sabían que con domino de su propia  tierra vienen la libertad, autonomía y prosperidad económica,  las cosas que no estaban a disposición de ellos en otros lugares. En la misericordia de Dios, habían dejado sus contrapartes en Europa y de  las colonias americanas de independencia reciente a buscar nueva vida con una mínima intervención del gobierno y la seguridad que sólo ellos pueden dar de sí mismos. En la mayoría de los casos este espíritu de coraje, la fe y la voluntad de aportar su propia seguridad era suficiente.

Nuestros predecesores entendían que la libertad no se cumple sin grandes riesgos. Si tenemos en cuenta las dificultades que estas familias han sufrido para hacer la América en que vivimos hoy en día, tenemos que preguntarnos una cuestión importante. ¿Qué es lo que estamos dispuestos a arriesgar para mantener nuestra propia libertad? Yo diría que como una gente somos culpables de aceptar la erosión de nuestra propia autonomía y libertad al cambio de una ilusión de seguridad. El gobierno federal y su prevalencia en todos los aspectos de nuestras vidas en nombre de la seguridad se ha convertido en algo peligroso. Como resultado de ello, nuestra soberanía personal se vea comprometida.

El miedo es el enemigo real que primero debemos eliminar. El temor de daños a manos de nuestros enemigos y la renuencia a aceptar cualquier riesgo ha fortalecido un sistema que no se puede confiar. Después debemos desactivar y desmontar ese sistema cortésmente mientras la democracia todavía funciona, evitando la violencia a menos que la gente no es provocado por las fuerzas siniestras que lo usarían indudablemente para agarrar más de nuestra libertad.

Es el tiempo que ganamos nuestra libertad otra vez y afrontamos el peligro que se requiere para la verdadera libertad de existir. Véase, que hemos sido mimados y aislados de la realidad como niños grasas y estropeados. Erróneamente creemos que tenemos derecho a la libertad y un mundo sin peligro cuando en realidad, este mundo no puede existir en la naturaleza. No existía para nuestros antepasados y cualquier aspecto de la seguridad es una mentira diseñada para tomar poco a poco nuestra libertad y la autodeterminación. Por lo tanto, nuestras expectativas de la seguridad total son ingenuas e irrazonables. Más irrazonable nuestras expectativas de la seguridad se hacen, más nuestro gobierno nos obligará con esfuerzos irrazonables de proveernos la ilusión de seguridad.

Si estudias historia tomará nota de cuántas fortalezas y castillos defensivos fueron en algún momento  también se utilizaron como prisiones. ¿Cuánto tiempo le permitirá a construir nuestra prisión?

Libertad y justicia para todos!

Share/Bookmark

About the Author

I'm an investigator with a savage curiosity for the unexplained, a thirst for adventure and a passion for travel. Sometimes I write. If you have similar interests you can visit my blog @ http://exploretheunexplained.blogspot.com or follow me on twitter@CameronParrish_

Leave a Facebook comment

Leave a comment