Tedder

No Pudding No Peace: The Origins of Christmas Caroling

With all of the turmoil and violence that has accompanied Y2014, most of us are ready for a little peace on Earth. We have riots in our cities, rampant unemployment, an oppressive government and a president who believes in making poverty America’s primary import by inviting everyone across the border simultaneously. But chaotic Christmas is nothing new. When Christ arrived to our planet the Roman police state was in full effect and the most popular form of execution was violent death in the arena. On certain occasions this could even include the privilege of being raped to death by a specially trained giraffe in full view of the public. He truly came at our darkest hour. I’d like tell you about another ancient practice that is more suitable for a holiday topic than giraffe rape but has a surprisingly sketchy past nonetheless.

One feature of the American Christmas tradition is the practice (or at least the idea) of Christmas caroling. It conjures Hallmark-card-inspired visions of rosy cheeks and hot chocolate in the hands of cheerful singers passing through the streets for the sole purpose of singing to others and spreading joy. But what if I told you that caroling has a past that more closely resembles a riot than a Hallmark card?

What we know as Christmas caroling began in England during the middle-ages as a practice called wassailing. At its core, wassailing was a reciprocal exchange between feudal lords and their peasants of blessings (singing) for comestibles during the winter when food and warmth were at a premium in Northern Europe. The landowners would bestow charity on the less fortunate serfs and in turn the serfs provided some appreciative entertainment and everybody was happy.

wassailing

However, by the 18th century the practice had become something more sinister. What began as friendly door-to-door panhandling in groups with musical accompaniment had devolved to a seasonal flash-mob with the purpose of intimidating and extorting wealthier homeowners and entire neighborhoods. The boisterous and often inebriated crowds would arrive carrying lanterns and demanding booze, snacks and money to ease the sting of poverty on the long, cold, winter nights. Refusal to oblige these merry visitors could very well result in violence and most certainly vandalism. Thus Christmas caroling at this point in history more closely resembled the recent demonstrations and riots in Ferguson but with more singing than chanting. In fact, the familiar carol “We Wish You a Merry Christmas” comes down to us from this practice and includes the curious phrase Bring us some figgy pudding / We won’t go until we get some. The words “No pudding no peace” come to mind.

The truth is that Advent season, for most of history, has been a time of darkness and even chaos. The pagan midwinter celebrations that Christmas supplanted originally served the purpose of providing warmth and joy during a time when both were scarce. It gave people something to look forward to during the most difficult time of the year and served as a reminder of hope. Of course that is what makes the celebration of Christ’s arrival during this season of turbulence so appropriate. If not for the recurring presence of such darkness the contrast of the Savior’s light would not be so evident. Merry Christmas!

SEMPER EXPLORANDUM

Carolers (2)

No Hay Paz Sin Pudín: Los Orígenes de Villancicos de Navidad
Con todo el caos y la violencia que ha acompañado a 2014, la mayoría de nosotros estamos listos para paz en la tierra. Tenemos disturbios en nuestras ciudades, desempleo galopante, un gobierno opresor y un presidente que cree que es una buena idea de establecer la pobreza como primer importación de EEUU por el hecho de invitar a todo el mundo a través de la frontera al mismo tiempo.

Pero Navidad caótico no es nada nuevo. De hecho cuando Jesús Cristo llegó a nuestro planeta el estado romano dictadura estaba en pleno efecto y la forma más popular de la ejecución fue una muerte violenta en la arena. En ciertas ocasiones esto podría incluir incluso el privilegio de ser violadas hasta la muerte por una jirafa especialmente entrenada a la vista del público. Verdaderamente Cristo vino en nuestra hora más oscura. Me gustaría contarles de otra antigua práctica que es un poco más agradable que la violación por jirafa, pero tiene un pasado sin embargo sorprendentemente cuestionable.

Una característica de la tradición navideña americano es la práctica (o al menos la idea) de villancicos de Navidad. Conjura imagines inspirado por tarjetas de Hallmark de mejillas sonrosados y chocolate caliente en las manos de cantantes alegres, pasando por las calles con el único propósito de cantar a los demás y difundir alegría. Pero ¿qué pasa si te dijera que villancicos tiene un pasado más semejante a un motín en vez de tarjetas de la Navidad.

Carolers (1)Lo que conocemos como villancicos de Navidad comenzó en el país Inglaterra durante la edad media como una práctica que se llama wassailing. En su núcleo wassailing fue un intercambio recíproco entre los señores feudales y sus campesinos de bendiciones (cantados) para un regalo de comestibles del durante el invierno, cuando la comida y la calidez en el norte de Europa eran escasos.

Los terratenientes le otorgan caridad en los menos afortunados siervos y entonces los siervos proporcionan entretenimiento y todo el mundo salió.

Sin embargo, en el siglo XVIII la práctica había convertido en algo más siniestro. Lo que comenzó como amigable puerta-a-puerta mendigando en grupos con acompañamiento musical había transferido a un flash-mob estacional con el propósito de intimidar y extorsionar a los propietarios más ricos. Las multitudes bulliciosas y ebrias llegaría llevando linternas y pidiendo bebidas, aperitivos y dinero para aliviar la picadura de la pobreza en las noches de invierno frío. Para rechazar o no obligar a los visitantes felices podría resultar en violencia y por los menos el vandalismo. Así villancicos de Navidad en este momento en la historia se asemejaron más a las recientes manifestaciones y disturbios en Ferguson pero con más cante. De hecho la canción de Navidad “Les Deseamos una Feliz Navidad” viene a nosotros de esta práctica e incluyen la frase curiosa Tráenos budín figgy / No iremos hasta que lo tengamos. Las palabras “sin postre no hay paz” viene a la mente.

La verdad es que el tiempo de Adviento durante la mayor parte de la historia ha sido una época de oscuridad e a veces caos. Las fiestas paganas que la Navidad ha suplantado fueron originalmente de propósito de traer calidez y alegría durante un momento en que ambos eran difíciles de encontrar. Que a la gente algo para mirar hacia adelante en el momento más difícil del año y sirve de recordatorio de la esperanza. Por supuesto esto es lo que hace tan apropiada la celebración de la llegada de Cristo durante esta temporada de la confusión. Si no tuviéramos la presencia que de tal oscuridad, el contraste de la luz del Salvador no sería tan evidente. ¡Feliz Navidad!

SEMPER EXPLORANDUM

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About the Author

I’m an investigator with a savage curiosity for the unexplained, a thirst for adventure and a passion for travel. Sometimes I write. If you have similar interests you can visit my blog @ http://exploretheunexplained.blogspot.com or follow me on twitter@CameronParrish_

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